JACOBO FIJMAN

POEMA V

 

Yo estaba muerto bajo los grandes soles, bajo
los grandes soles fríos. 
A través de mi llanto
oigo el agrio sudor de la precocidad. 
Yo vuelvo sobre un musgo
y las ciudades crecen a la aventura hasta la noche
del estupor. 
Miseria. 
Dios pesa. 
Me llaman vientos de mar. 
Van y vienen en grandes cambios; se alargan en
saltos irritados
que apagan mi temblor, que exasperan los sueños. 
Jamás podré seguir. 
Yo me veo colgado como un cristo amarillo sobre
los vidrios pálidos del mundo

 

POEMA VI

 

Ha caído mi voz, mi última voz, que aún guarda mi nombre.

Mi voz:  pequeña línea, pequeña canción

que nos separa de las cosas.

Estamos lejos de mi voz y el mundo,

vestidos de humedades blancas.

Estamos en el mundo y con los ojos en la noche.

Mi voz es fría y sucia como la piel de los muertos.

 

POEMA VII

 

Roe mi frente dura el lobo de la media noche.

Una escondida estrella arrima su sosiego.

Entre todos los soles ya se me canta aceite de júbilos.

Siento en mis manos venir la estrella de la mañana.

JACOBO FIJMAN

 

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